
Después de sentirme devastada y muy asustada por la experiencia en El Diente nos dispusimos a ir a la próxima montaña. Esta vez la montaña era más alta pero me aseguré que no tuviera dificultades técnicas que estuvieran más allá de mis capacidades. Necesitaba una experiencia positiva que me motivara a seguir aprendiendo y escalando otras montañas.
Además de ser una montaña más accesible desde el punto de vista técnico el clima estuvo de nuestro lado. Fue una de esas experiencias en las que disfruté plenamente cada momento y me recordó que escalar montañas no es siempre sufrido y arriesgado. La única característica que me debía acompañar en cualquier tipo de montaña es la perseverancia para superar el cansancio y el frío de las madrugadas.
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles
-
Leer detalles
Leer detalles




