Island peak me motivó a intentar subir una segunda cumbre. Esta vez iba ser una cumbre mucho más difícil: la cumbre de Aconcagua, de casi 7,000 metros que se encuentra en Argentina. Island Peak lo subí en noviembre y tenía planeado subir el Aconcagua en Febrero. Tenía tres meses para entrenar. Como en esos momentos estaba trabajando de guía para otros países, lo que hacía era correr todos los días una hora.· Esta fue una disciplina muy grande ya que terminaba cansada del trabajo pero me había propuesto a estar bastante entrenada para ese próximo desafío.
Al llegar al Aconcagua participé en un grupo porque aun no tenía experiencia para guiar allí. El guía era Manoel, a quien después de 4 días en la montaña le dio neumonía por lo que lo tuvieron que rescatar en helicóptero. Ante esta situación me sentí insegura ya que esta sería una de mis primeras experiencias en una montaña estando sin él. En ese momento tuve que tomar la decisión de continuar con el recorrido o regresarme. Después de tanta preparación y entrenamiento decido que quiero seguir adelante, y él me apoya con esta idea. Me logré unir a otro grupo que también había perdido a dos de sus miembros que se habían regresado debido a enfermedad. Este grupo me adopta, sigo el ascenso y logro llegar a la cumbre. Esta experiencia fue muy fuerte ya que en el momento que rescataron a Manuel yo me sentí muy insegura. No obstante, el haber seguido ante esta inseguridad me dio la pauta para darme cuenta de que yo estaba practicando el montañismo como una pasión personal. También aprendí que las cosas cambian en el camino, y si esto pasa y estamos dispuestos a adaptarnos a estos cambios, podemos lograr nuestros objetivos. Todo lo que pasó me da una gran seguridad de que yo quiero seguir esta pasión y no importando los imprevistos, siento determinación y estoy dispuesta a luchar y a superar los obstáculos. Después de esta experiencia empieza la planificación de un entrenamiento de dos años.




