Mujeres Que Mueven Montañas

Cómo superar y utilizar el divorcio para auto superación | Anita Aldana

Anita Aldana dejó su matrimonio, su carrera corporativa y todo lo que el "guión del éxito" prometía. Hoy ayuda a otras mujeres a reprogramar sus creencias y soñar en grande. Esta es su historia de transformación.

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Hay una pregunta que rara vez nos hacemos: ¿quién era yo antes de convertirme en quien soy ahora?

Cuando le hice esta pregunta a Anita Aldana en nuestro más reciente episodio, su respuesta me dejó pensando por días. Ella me habló de una foto que siempre carga entre sus cuadernos. Una foto de cuando era niña. "Me gusta cómo sonrío ahí", me dijo. Y luego compartió algo que su mamá le dijo el día de su segunda boda: "Te vi sonreír como cuando eras niña".

Esa frase lo resume todo.

El guión que no escribimos

Anita describe algo que probablemente te suene familiar: seguir un guión que alguien más escribió para ti. Estudiar, graduarte, conseguir un buen trabajo, casarte, comprar la casa, el carro. Ella lo hizo todo. Llegó a ser gerente de marketing en una multinacional. Tenía el matrimonio, la casa, todo lo que el guión prometía que traería felicidad.

Y no la sentía.

"Llegué a vivir esa vida que el guión decía que era lo que tenía que hacer", me contó. "Y después de cuatro años casada me doy cuenta que no me siento feliz. Que tengo todo pero yo no me siento bien".

Un 31 de diciembre, mientras todos celebraban, Anita empacó sus maletas y regresó a casa de sus papás. Dejó todo lo material. Todo menos ella misma.

La noche oscura y el Ironman que lo cambió todo

Lo que siguió fue lo que los poetas llaman "la noche oscura del alma". Una crisis profunda. Una pregunta enorme: ¿quién soy yo en realidad?

Anita encontró su respuesta en un lugar inesperado: el deporte. Se inscribió en un Ironman sin nunca haber corrido nada significativo. Un amigo le dijo que si ella podía hacerlo, cualquiera podía. No era atleta. No tenía experiencia.

Pero cada mañana a las 4 AM, aunque el día anterior hubiera pasado llorando, salía a entrenar. La piscina se convirtió en su santuario de silencio. La bicicleta, en su espacio para escucharse.

"Cuando crucé esa meta lloré", me compartió. "Porque dije: si pude esto, puedo hacer cualquier cosa. Y si puedo hacer esta carrera, voy a salir de este divorcio y voy a salir bien".

Ahí, en esa línea de meta, su autoestima volvió a crecer. Volvió a creer en ella misma.

Cuando lo que te salvó se convierte en tu siguiente barrera

Esta conversación con Anita me llevó a un lugar muy personal. Le conté algo que rara vez comparto: que para mí, formar una familia fue más difícil que escalar el Everest.

Yo vengo de una familia donde hubo divorcios. Esa experiencia me convirtió en nómada, en alguien que no se apegaba a nada ni a nadie. Era mi mecanismo de protección. Me sirvió. Me impulsó a buscar aventuras, a ir por becas, a explorar el mundo.

Pero cuando quise formar mi propia familia, esa misma armadura se convirtió en obstáculo. Cada vez que miro a mi hija, una parte de mí siente una felicidad inmensa. Y otra parte, la que aprendió a sobrevivir corriendo, me susurra: ¿no deberías estar buscando la salida?

Le pregunté a Anita qué hacer cuando aquello que fue tu trampolín se convierte en tu sombra.

Su respuesta fue reveladora: "A veces nos da más miedo el éxito, lo bonito. A veces nos da más miedo la familia hermosa que va a estar para siempre que otro divorcio. Porque el divorcio ya fue conocido para ti".

Nos da miedo lo desconocido, incluso cuando lo desconocido es la felicidad.

Un hack para el miedo

Le pedí a Anita un hack para lidiar con el miedo. Ella me habló de una técnica que usa en coaching llamada "la silla vacía".

Consiste en sentarte, poner una silla vacía al lado, e imaginar que sacas tu miedo y lo sientas ahí. Luego le hablas. Le preguntas: ¿cuál es tu nombre? ¿A qué le tienes miedo exactamente? ¿Por qué?

Cuando Anita quiso dejar su trabajo corporativo, su miedo le decía: "Te vas a morir de hambre". Entonces ella se sentó con ese miedo y le preguntó por qué. Y se dio cuenta de que ya había ahorrado, ya tenía un proyecto generando ingresos, tenía estudios, podía buscar otro trabajo si algo fallaba.

"El miedo no desaparece por completo", me explicó. "Pero se disminuye porque ya avanzas con más confianza de que ese miedo no es tan real como parece".

Lo más poderoso: gracias a ese miedo de quedarse en la calle, Anita creó su programa de coaching grupal. El miedo la obligó a prepararse, a tener un plan. Y de ese plan nació algo hermoso que hoy ha ayudado a más de 130 mujeres.

El permiso de soñar en grande

Hacia el final de nuestra conversación, le pregunté a Anita quién elige ser hoy.

Su respuesta me conmovió: "Hoy elijo ser alguien que no le tenga miedo a su luz. Que no sienta que tiene que soñar en chiquito. Que pueda soñar en grande y que eso también está permitido. Me elijo ser una mujer que se dé espacio a merecer también cosas lindas y grandes".

Esto es lo que a veces olvidamos. Nos preparamos para las crisis, para los golpes, para las caídas. Pero no nos preparamos para merecer cosas buenas. No nos damos permiso de que las cosas salgan bien.

Las lecciones que me llevo

El guión se puede editar. El camino que te dieron tus papás, la sociedad, tu entorno, tenía buenas intenciones. Pero ya eres adulta. Tienes la libertad y la responsabilidad de escribir tu propio guión.

Busca ejemplos de lo posible. Cuando tu mente te dice que algo no se puede, búscale ejemplos de gente que sí lo ha logrado. Tu mente no distingue entre tú y esa otra persona. Si ves que alguien más pudo, empiezas a creer que tú también puedes.

Ser "rara" es ser extraordinaria. Etimológicamente, raro significa extraordinario. Cuando te sales del sistema y te ven diferente, estás eligiendo una definición propia de éxito.

El miedo trae información valiosa. No lo evites, no lo metas bajo la almohada. Siéntate con él, escúchalo, pregúntale qué te quiere decir. Muchas veces te está señalando exactamente lo que necesitas preparar.

Tus valores son tu brújula. Cuando sabes qué valoras de verdad, puedes tomar decisiones. Puedes decir sí o no con claridad. Puedes construir relaciones donde esos valores se honren.

Una invitación

Si este episodio te resonó, te invito a hacerte la pregunta que le hice a Anita: ¿quién eras antes de convertirte en quien eres ahora? ¿Qué parte de esa versión original quisieras recuperar?

Anita está por iniciar una nueva edición de su programa de coaching grupal en septiembre. Puedes encontrar más información en 30libros.com. Su libro "Reprogramándote" es una guía práctica para este proceso de cambio de chip. Y su primer libro, "Divorciate de tu ego", está disponible incluso en audiolibro gratuito en Spotify.

Historias como la de Anita nos recuerdan que las crisis no son el final. Son el trampolín. Que podemos volver a sonreír como cuando éramos niñas. Y que darnos permiso de soñar en grande también es una forma de honrar quienes realmente somos.

Nos escuchamos en el próximo episodio.

Andrea

Mujeres que Mueven Montañas
Con Andrea Cardona

Andrea Cardona conversa con mujeres que han atravesado sus propios Everest —profesionales, personales, emocionales— extrayendo las lecciones que ella misma sigue integrando en su camino.